No cabe duda, la vida es sumamente sabia, y entrelaza a las personas y los hechos cuando debe hacerlo… sin omitir nuestro libre albedrio, claro!, bien, pues esta semana comienzo un nuevo proyecto con la Maestra Tania Pérez-Salas (coreografa contemporánea) y a la par, un buen amigo y colega me ha pedido que escribiera algo improvisado sobre danza y las artes visuales, quiero compartirles mi primer borrador, porque en verdad quisiera recomendarles la obra de Tania, reconocida a nivel internacional, por su magistral combinación de la multimedia, magia y danza.

Así va:
ARTES VISUALES Y EL ARTE ESCENICO DE LA DANZA
El tema fascinante. Su desarrollo, un tanto complejo por el sin fin de vertientes en que ambas actividades se unen entretejiéndose en un marco nada escaso. ¿Cómo conjuntar los elementos? Partamos del supuesto de que la danza, en cualquiera de sus manifestaciones, no es más que música puesta en lo humano, es decir, el vehículo corpóreo de la misma, donde se juegan ritmos, cadencias y tonos que, a su vez, expresan espiritualidad. La danza es la expresión física donde se manifiesta el espíritu en una suma de elementos emocionales, visuales, técnicos, prácticos y auditivos.
A su vez, los mismos elementos se manejan en las artes visuales. Sin embargo, difieren en que la danza es una exposición única, y su única posibilidad de cautivar, tanto a ejecutantes como espectadores, es en el momento de su ejecución. El diseño se produce en la suma de una catarsis de ideas que llega, en un momento, a avisar al diseñador que su propuesta esta terminada. Se exhibe y tiene, casi siempre, diversas oportunidades de cautivar al espectador, como aquel cartel que estará expectante cada día en el mismo lugar, esperando ser reconocido en algún momento por quien lo observa.
En la danza la oportunidad es única, de hecho, aunque haya ensayos previos, el verdadero momento en que la danza puede conmover es en el encuentro directo. Esa es su magia. El volumen como forma de expresión principal de la danza, se convierte en ambulante, cambiante, discontinuo, siempre dispuesto a ser modificado por la ejecución del bailarín y la connatividad de quien observa… y, aún si no hay nadie que mire, el ejecutante no es siempre el mismo: la propuesta filosófica de Heráclito que habla de que “el agua que pasa por el mismo río nunca es la misma”, es la analogía perfecta del contexto y el danzante.
Las artes visuales, aun con su aparente quietud, en tanto formas predeterminadas y estables, son el complemento idóneo de toda ejecución poética, llámese cine, teatro, ópera, circo, danza, etc., para potenciar su expresión. Las texturas, los colores, las formas y el movimiento (léase como cuarta dimensión), se conjugan para transmitirnos un mensaje coherente que pretende conmover.
Los lenguajes visuales llegan con sus connotaciones contextuales en donde se estudia al espectador. La danza contemporánea va un poco más allá, de ser posible pretenderá manifestar ánimos del espíritu no explorados comúnmente.
Dentro de la conjunción del arte de la danza y las artes visuales sobresale la obra de la maestra Tania Pérez-Salas, quien no sólo busca la máxima expresividad en sus bailarines, sino que combina magistralmente los efectos multimedia. Interesante resulta la conjugación de la tecnología (música, video, luces, magia y efectos mecánicos) con la espiritualidad del ser.
De la obra de esta coreógrafa mexicana destacan: “Las Horas”, obra que trata de la temática femenina; de mujeres que cabalgan paralelamente pero que en determinado momento se encuentran y se reconocen con lealtad y armonía en el otro ser. “Biografía del Deseo”, crítica a la artificialidad y perfección que buscamos cada vez más los seres humanos para “amar”. Materialidad con que se mira el amor, donde hombres y mujeres prefieren interactuar con androides mecánicos, que con otros humanos que les cuestionen y a los cuales esquivan contestar. “Biografía del Deseo” termina bajo una cascada de arena y luces que impacta en el escenario y que te regresa al nacimiento del ser natural; toda una filosofía sobre los deseos humanos.
También podemos hablar de “Las Aguas del Olvido”, que se ejecuta en una gran alberca, donde se descontextualizan los escenarios donde se ha presentado, desde el teatro del Palacio de las Bellas Artes, hasta la sala Miguel Covarrubias. La obra de Tania, tiene magia, porque se centra en el “Ser Humano”.
Adriana Escamilla Barrientos